Os voy a contar una pequeña anécdota para que veáis hasta qué punto creo en la igualdad hombre -mujer (o miembro -miembra, como queráis).
El otro día iba yo en mi viejo coche (del que ya hablaré otro día) con mi chico de copiloto cuando, al girar para meterme en una calle, se me coló un Nissan Micra que se incorporaba a la circulación. Así, sin intermitentes ni nada, torpemente pero como quien no quiere la cosa.
Mi reacción inmediata fue gritarle un “¡¡Pedorra!!” a la infractora a pleno pulmón. Mi novio, muy sorprendido me dijo: “Pensaba que las mujeres no os insultabais entre vosotras.”
Yo le respondí: “Es que yo insulto sin hacer distinciones de sexo, raza o religión”.
O como le dije a otro amigo: “Puedo detestar por igual tanto a los hombres como a las mujeres”.
Es lo que tiene vivir en una gran ciudad.


17 Julio 2008 a las 10:45
“Pensaba que las mujeres no os insultabais entre vosotras.” Jeje, parece mentira que no nos conozcais… ¡si entre nosotras nos insultamos aun mas!
18 Julio 2008 a las 18:45
Sí, a mí siempre me han insultado (y me han hecho jugarretas)m´´as las mujeres que los hombres. Yo, como he dicho en el post, no hago distinciones de sexo, raza o religión. Sólo se salvan los niños pequeños (lo de los viejos es otro cantar).