Bebé furioso

Os voy a contar una pequeña anécdota para que veáis hasta qué punto creo en la igualdad hombre -mujer (o miembro -miembra, como queráis).

El otro día iba yo en mi viejo coche (del que ya hablaré otro día) con mi chico de copiloto cuando, al girar para meterme en una calle, se me coló un Nissan Micra que se incorporaba a la circulación. Así, sin intermitentes ni nada, torpemente pero como quien no quiere la cosa.

Mi reacción inmediata fue gritarle un “¡¡Pedorra!!” a la infractora a pleno pulmón. Mi novio, muy sorprendido me dijo: “Pensaba que las mujeres no os insultabais entre vosotras.”

Yo le respondí: “Es que yo insulto sin hacer distinciones de sexo, raza o religión”.

O como le dije a otro amigo: “Puedo detestar por igual tanto a los hombres como a las mujeres”.

Es lo que tiene vivir en una gran ciudad.

Mi modelo virtual vestido de oficina

Mi modelo virtual vestido de oficina

Gracias a Internet podemos adoptar las formas que queramos. Cada persona puede tener varios avatares y no siempre coincidir con quien realmente se es. El bajito se hace alto, el que tiene una cara vulgar se vuelve extraordinariamente guapo, el moreno se hace rubio y así todo. Yo, por mi parte, prefiero no alejarme mucho de la realidad porque no me gusta mentir, ni siquiera en los mundos virtuales. No quiero que nadie piense que soy una valquiria de 1′80 metros y con unas medidas de 90-60-90 porque no es así ni de lejos.

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Ha vuelto al mundo de los vivos. Tras unas vacaciones rayanas en el desastre, una gastroenteritis y unos cuantos problemas más ya puedo decir que estoy aquí de nuevo. En Madrid. Con el mismo calor seco y desesperante de siempre.

Cabo de GataLadies and gentlemen, me voy, me largo, me las piro… ¡Tengo una semana de vacaciones y al fin voy a disfrutar del verano! Voy a estar en el Cabo de Gata (Almería) en plan hippie total y no voy a tocar un ordenador, así que no me veréis actualizando este blog, aunque intentaré entrar al twitter vía móvil.

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No sé si lo sabéis pero me apunté al gym. Mis clases favoritas son Aqua Power, una especie de aerobic acuático, y Body Jam, que son ejercicios aeróbicos con baile. Es genial quitarse el estrés dando botes y bailando, pero he de admitir que el ritmo no es lo mío. Cuando toda la clase va hacia un lado voy hacia el otro. Si hay que levantar la mano derecha, levanto la izquierda, si hay que mover el pie derecho, muevo el izquierdo.

Total que parezco un pato mareado dando vueltas, brincos y palmadas sin ton ni son. La fuerza no me acompaña. No como a él.

Sí, es Yoda y la fuerza y el ritmo sí que están con él. Viendo esto pienso que me queda mucho por aprender…¡Sniff!

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