Os voy a contar una pequeña anécdota para que veáis hasta qué punto creo en la igualdad hombre -mujer (o miembro -miembra, como queráis).
El otro dÃa iba yo en mi viejo coche (del que ya hablaré otro dÃa) con mi chico de copiloto cuando, al girar para meterme en una calle, se me coló un Nissan Micra que se incorporaba a la circulación. AsÃ, sin intermitentes ni nada, torpemente pero como quien no quiere la cosa.
Mi reacción inmediata fue gritarle un “¡¡Pedorra!!” a la infractora a pleno pulmón. Mi novio, muy sorprendido me dijo: “Pensaba que las mujeres no os insultabais entre vosotras.”
Yo le respondÃ: “Es que yo insulto sin hacer distinciones de sexo, raza o religión”.
O como le dije a otro amigo: “Puedo detestar por igual tanto a los hombres como a las mujeres”.
Es lo que tiene vivir en una gran ciudad.

Escrito por Lady Sackville - Jones
Escrito por Lady Sackville - Jones 