Por los pelos

9 noviembre 2008

Quien dijo aquello de “¡Rupert, te necesito!” llamando a su peluquero de cabecera, tenía más razón que un santo (o santa). Me hice un corte de pelo hace como un mes o así, y como no me lo hicieron muy bien, ahora necesito ir de nuevo a la pelu.

Mi dilema es si seguir yendo al Guiseppe Galli de mi barrio, del que llevo varias temporadas sin salir completamente contenta. El asunto es que cuando pedí un corte Bob y me contestaron “¿Un corte bó?, ¿pero ezo qué é?”. Debí haberme largado en cuanto unas supuestas profesionales de la peluquería me preguntaron lo que me preguntaron. Es como si a mí me preguntan por el Windows Vista y digo: “¿Güindous, pero ezo qué é?”. La única razón por la que siquiera me planteo volver es por Marta, la chica que tiñe, que además de ser maja, lo hace genial.

Detodos modos y por si encuentro alguna aguja en el pajar, estoy buscando un sitio bueno y no muy caro (ni siquiera soy mileurista) donde les pida un corte Bob y no me miren como a un alien. He mirado en casi todas partes y el asunto es que o me voy a sitios muy alternativos en los que no sé si me van a entender y me van a cobrar un ojo de la cara, o a sitios de renombre donde me van a dejar chulísima pero sin un riñón (que es más que el ojo de la cara), porque los sitios que se pueden permitir mi economía (Marco Aldany, Spejo’s, etc.) están llenos de Jessicas y Vanessas con tatuajes tribales y choni-peinados.

¡Aysss,qué difícil es ser chic con poco presupuesto! ¿Por favor, alguien me puede dar algún consejo antes de que me decida y tenga que llevar sombrero durante semanas?